En TEDxPeachtree, Paul Root Wolpe, especialista en bioética, describe una serie sorprendente de experimentos recientes en bio-ingeniería que va desde las mascotas híbridas hasta ratones que cultivan orejas humanas. Él pregunta: ¿no es hora de establecer algunas reglas básicas?
Una entrevista a Alfredo Embid, presidente de la Asociación de Medicinas Complementarias, en Telemadrid, nos sirve para conocer las consecuencias y efectos de la Radioactividad. Alfredo Embid, advierte el efecto acumulativo de la radioactividad. Fukhusima, representa un peligro que debe sumarse ya a la radioactividad existente por otros incidentes nucleares.
Se imaginan la posibilidad de una malla gigante, que abarque todo el mundo, de una red interconectada para compartir todo tipo de recursos, objetos y bienes materiales? En este video nos explican la idea.
Este documental recoge la reapertura en toda Europa del debate nuclear. El blooger de esta pagina, no comparte necesariamente las opiniones que se vierten en el mismo, pero cree profundamente interesante el nuevo debate manipulatorio que se ha abierto para defender las centrales nucleares mediante la instrumentalización del cambio climatico, convirtiendo por arte de magia la energia nuclear en una energía Ecologica. Los recientes acontecimientos en Japón, desvelan precisamente que aunque la probabilidad de un escape nuclear o un accidente sea baja,cuando este se produce sus consecuencias son dantescas,y se alargan en el tiempo, como bien ha demostrado el accidente en Chernobyl.
En su parte más sensacionalista o polemista si se quiere, el documental presenta a dos miembros del partido Verde Británico, defendiendo la energía nuclear. Como militante de la lucha antinuclear y ecologista no puedo dejar pasar por alto lo profundamente incoherente que me resulta que alguien que dice defender la madre tierra, este exigiendo el desarrollo de las centrales nucleares. Es la misma postura incoherente de un antiabortista pidiendo y defendiendo la pena de muerte.
Los lobbyes nucleares y los gobiernos en general, han mostrado poco interés en establecer protocolos y métricas que recojan las consecuencias reales de un accidente nuclear. Mucho me temo que los lobbyes han estado largos años elaborando una estrategia de Marketing Verde para reconquistar todo Europa.
Junto a la comprensión y el compromiso, son las dimensiones estratégicas del aprendizaje
Estamos ante una crisis que es al mismo tiempo externa e interna. Externa en cuanto afecta a las condiciones materiales de nuestra existencia y de la vida en el planeta, e interna porque se relaciona estrechamente con nuestra naturaleza humana y nuestra forma de construir conocimiento y sentido. Y es en este punto, donde aparece de nuevo el indispensable papel que debe jugar la educación como facilitadora y promotora del desarrollo de la conciencia, la voluntad, la comprensión y el compromiso, como dimensiones estratégicas del aprendizaje y la enseñanza de condición humana. Por Juan Miguel Batalloso Navas
Dice Alain Touraine, uno de los más brillantes y comprometidos sociólogos de nuestra época recientemente galardonado, junto a Zygmunt Bauman, con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2010, que en el momento actual estamos atravesando por tres crisis: la económica-financiera, la ecológica-planetaria y la política. Ésta última, se expresa cada vez con más insistencia, como incapacidad de los gobiernos nacionales y de las instituciones internacionales para hacer frente a los graves problemas de la humanidad, creyendo ingenuamente que una vez restaurados los beneficios de los bancos, todo se va a resolver. En este sentido señala algo que nos parece de extraordinaria importancia para la educación y así nos dice: «…la construcción de un nuevo tipo de sociedad, de actores y Gobiernos, depende antes que nada de nuestra conciencia (1) y de nuestra voluntad, o, más sencillamente aún, de nuestra convicción de que el riesgo de que se produzca una catástrofe es real, cercano a nosotros y de que, por tanto, tenemos que actuar necesariamente…» (TOURAINE, A.; 2010).
En la misma línea, el insigne y reconocido Zygmunt Bauman nos recuerda uno de los mensajes que más insistentemente se han ofrecido en la pasada Conferencia Internacional celebrada en Fortaleza (2) y así nos dice que vivimos en un mundo, «…donde la única certeza es la certeza de la incertidumbre, en el que estamos destinados a intentar, una y otra vez y siempre de forma inconclusa, comprendernos a nosotros mismos y comprender a los demás, destinados a comunicar y de ese modo, a vivir el uno con y para el otro…» (BAUMAN, Z.; 2010).
Estamos pues ante una crisis que es al mismo tiempo externa e interna. Externa en cuanto afecta a las condiciones materiales de nuestra existencia y de la vida en el planeta, e interna porque se relaciona estrechamente con nuestra naturaleza humana y nuestra forma de construir conocimiento y sentido. Y es en este punto, donde aparece de nuevo el indispensable papel que debe jugar la educación como facilitadora y promotora del desarrollo de la conciencia, la voluntad, la comprensión y el compromiso, como dimensiones estratégicas del aprendizaje y la enseñanza de condición humana.
Sin embargo la educación también continúa en crisis, una crisis de la que ya nos alertó Iván Illich hace más de cuarenta años, cuando nos mostraba la extraordinaria y alienante confusión entre "escolarización" y "educación" (ILLICH, I.; 1974). Y es que los sistemas educativos de nuestro tiempo han alcanzado tal grado de burocratización y tecnologización al ritmo de la expansión de los mercados, que difícilmente podemos encontrar ya en ellos algo diferente a saberes puramente utilitarios y/o adaptativos. Pero además, porque dichos sistemas supuestamente educativos, están más preocupados y ocupados en vender acreditaciones y proporcionar competencias y habilidades profesionales, que en crear las condiciones y mediaciones necesarias para que cada ser humano conquiste de forma original y autónoma su propia humanidad.
¿Qué queda dentro de nuestro ser, cuando después de haber pasado toda una vida entera en las aulas, nos damos cuenta de que toda la información y el supuesto conocimiento recibido y legitimado socialmente, únicamente tiene un valor de cambio perecedero y caduco? ¿Qué recordamos de nuestra experiencia escolar y académica como más valioso para nuestras vidas? ¿O es que nuestro paso por las escuelas y universidades no es más que una liturgia y un obligado requisito para sobrevivir en una sociedad de mercado en las que ganancia, apropiación, desigualdad y consumo ilimitado, siguen siendo de una y mil formas su fin y su medio? ¿Qué nos han aportado nuestros estudios y certificaciones al conocimiento de nosotros mismos y nuestras vinculaciones y conexiones con la sociedad y la naturaleza? ¿No será que el conocimiento adquirido y construido se ha quedado hipertrofiado y nada nuevo somos capaces ya de generar, como no sea en términos de mayor burocratización y mercantilización? ¿Es que acaso nuestras instituciones académicas y escuelas consiguen los resultados esperados que declaran en sus siempre paradisiacas visiones, misiones y valores? ¿No será que nuestra simplificadora y disciplinaria mente escolarizada es incapaz de concebir nuevas formas de pensar, sentir y hacer educación? ¿O no será que la educación amplia y formalmente entendida es un fenómeno que sucede fuera de las aulas y en los márgenes de éstas? ¿O es que lo que entendemos por educación no es más que una sofisticada y costosa superestructura institucional que legitima, garantiza y reproduce un modo de producción inhumano e insostenible?
La fragmentación de los problemas impide su diagnóstico y solución
A estas alturas del siglo XXI es hora ya de hacer frente a tanto discurso de reforma e innovación educativas, que bajo su apariencia de neutralidad y realismo económico estimulador de productividad y competitividad, o bajo un supuesto fondo ético de una mal llamada e incoherente "educación en valores" (3), nos va enajenando de nuestro natural e interminable proceso de hominización-humanización (4) . Y son precisamente estos discursos que naturalizan y legitiman separaciones y dualidades (teoría-práctica, medios-fines, enseñanza-aprendizaje, profesor-alumno, razón-emoción, pensante-ejecutante, dirigentes-dirigidos, crecimiento-desarrollo…) los que al compartimentar y fragmentar los saberes legitimando las disyunciones, simplificaciones y exclusiones, no sólo promueven errores, ilusiones y cegueras del conocimiento (MORIN, E.; 1999), sino que obstaculizan e impiden tanto el diagnóstico de los problemas, como su solución.
Si los problemas más importantes de la vida, de la humanidad, del planeta y de las personas como sujetos individuales y colectivos, son siempre globales, contextuales y relacionales, necesariamente tendremos que buscar y encontrar estrategias, procedimientos, métodos y acciones que nos permitan contextualizar, relacionar, vincular, conectar y religar saberes, conocimientos y disciplinas. Y es a la educación y especialmente a todas sus instituciones formales e informales, privadas o públicas, presenciales o virtuales, a las que corresponde asumir la responsabilidad de construir una «ecología de los saberes» (5) tomando como fin y como medio el aprendizaje y la enseñanza de la condición humana, ya que de lo contrario, difícilmente podremos poner de manifiesto en lo cotidiano y en lo concreto que otro mundo es realmente necesario y posible.
No se trata pues, de volver por las viejas sendas del pensamiento disciplinar, curricular y organizativo que alimenta nuestra mentalidad escolar, como tampoco de creer que hemos de inventar un nuevo precepto enseñando a los demás a vivir como si los profesionales especializados en educación o los funcionarios docentes fuesen realmente sabios en esta materia. De lo que se trata más bien, es de saber combinar complejamente las necesidades y problemas materiales de existencia de nuestros contextos locales y globales, junto a la imprescindible e indelegable tarea de aprender a vivir de forma autónoma sin necesidad de que nadie nos lo prescriba en forma de recetas académicas o de inculcación ideológica.
¿Realmente es posible enseñar la condición humana a partir de una mente escolarizada y curricularizada que únicamente ve disciplinas, exámenes y acreditaciones en todos los lugares? ¿Cómo habilitar contenidos, espacios, tiempos, recursos y condiciones para una enseñanza tan básica y fundamental para nuestra vida? ¿Podremos enseñarla en el marco de la relación profesor-alumno o habrá que comprender y asumir radicalmente aquel siempre nuevo principio que Paulo Freire nos legó de que nadie realmente educa a nadie y que todos nos educamos en comunión? (6) ¿Y qué significa esto en términos concretos? ¿Habrá que romper los estrechos, formales y reglamentados límites de las escuelas para que sea la sociedad entera la que asuma la responsabilidad de educar?
Tal vez nuestros discursos y declaraciones nos hacen tan prepotentes, que a menudo olvidamos que en lo más sencillo, en lo más humilde e insignificante puede siempre brillar la luz del más valioso y fructífero de los aprendizajes. Y no se trata aquí de simplificar o de reducir a recetas didácticas o a medidas curriculares todo lo que pensamos como deseable, sino más bien de comprender que el campo de los aprendizajes auténticamente transcendentes para la vida y para el desarrollo pleno de nuestra humanidad está todavía sin explorar lo suficiente. Es necesario pues incorporar como educadoras y educadores, no sólo a cualquier persona que nos muestra con su conducta el sentido de su vida, sino también a la Naturaleza entera de la que formamos parte.
Visto así, queda claro al menos, que es imposible enseñar la condición humana en el sentido escolarizado y burocrático al que estamos acostumbrados y queda claro también la absoluta imposibilidad de enseñar nada de nuestra condición si no estamos profundamente implicados en su aprendizaje. Enseñar la condición humana es por tanto, no un proceso de transmisión, ni de ejercicio de conductas testimoniales siquiera, sino más bien un proceso de autoaprendizaje, de compromiso y de experiencias vitales con todo aquello que forma parte de nuestra compleja y contradictoria naturaleza. De aquí por ejemplo, que no podamos entender dicha enseñanza-aprendizaje sin el reconocimiento del otro como legítimo otro, sin la aparición y el desarrollo de procesos afectivos y amorosos que son al mismo tiempo dialógicos, interactivos y auto-eco-organizadores.
Extracto del artículo "Educación y condición humana" de Juan Miguel Batalloso Navas, los interesados en la lectura completa pueden bajarse el PDF al pié del artículo.
Notas
(1) Los subrayados son nuestros.
( 2) "Los siete saberes de la educación para el presente". Conferencia internacional. Fortaleza (Ceará-Brasil) 21-24 de septiembre de 2010.
(3) Mal llamada porque cualquier hecho o fenómeno educativo se funda, se realiza y se desarrolla siempre en función de valores, ya sean estos económicos, sociales, políticos, éticos, estéticos, noéticos o de cualquier otra índole. E incoherente porque la “educación en valores” como finalidad y/o contenido explícito y/o declarado de la educación o bien es contradictoria con las prácticas organizativas, curriculares y docentes más generalizadas, o sencillamente la importancia y el lugar real que ocupa en la vida cotidiana de la mayoría de las aulas, es puramente testimonial.
(4) «..La importancia de la hominización es capital para la educación de la condición humana porque ella nos muestra como animalidad y humanidad constituyen juntas nuestra humana condición (…) La hominización desemboca en un nuevo comienzo. El homínido se humaniza. Desde allí, el concepto de hombre tiene un doble principio: un principio biofísico y uno psicosociocultural, ambos principios se remiten el uno al otro (…) Los individuos permanecen integrados en el desarrollo mutuo de los términos de la triada individuo sociedad especie. No tenemos las llaves que abran las puertas de un futuro mejor. No conocemos un camino trazado. “El camino se hace al andar” (Antonio Machado). Pero podemos emprender nuestras finalidades : la continuación de la hominización en humanización, vía ascenso a la ciudadanía terrestre…» (MORIN, E.; 1999).
(5)«…La ecología de los saberes se refiere a la existencia de conocimientos plurales, a la importancia del diálogo entre saber científico y humanístico, entre el saber académico y el saber popular proveniente de otras culturas y a la necesidad de confrontar el conocimiento científico con otros tipos de conocimientos de la humanidad. Mas, para ello, necesitamos de un pensamiento complejo ecologizante capaz de religar estos saberes diferentes tanto como las diferentes dimensiones de la vida...» (MORAES, Maria C.; 2008: 22).
(6) «…El educador ya no es sólo el que educa sino aquel, que en tanto educa, es educado a través del diálogo con el educando, quien, al ser educado, también educa. Ahora ya nadie educa a nadie, así como tampoco nadie se educa a sí mismo, los hombres se educan en comunión, mediatizados por el mundo…» (FREIRE, P.; 1975: 90).
fuente: TENDENCIAS 21.
fuente: tendencias 21.
El material obtenido alcanza los estándares de resistencia mínima exigidos en Estados Unidos
Una investigación realizada por ingenieros de Georgia Tech concluye que una mezcla confeccionada con escombros de hormigón, obtenidos de las ruinas presentes en Haití luego del terremoto de enero de 2010, y otras materias primas autóctonas podría ser muy efectiva para reconstruir y levantar nuevos edificios en el país centroamericano. El material alcanza estándares de resistencia similares a los utilizados en Estados Unidos, siendo además más económico y seguro que otras alternativas. Por Pablo Javier Piacente.
Los escombros de hormigón que han quedado luego del terremoto de Haití en 2010, junto a materias primas autóctonas, podrían ser útiles para crear un nuevo material económico y seguro destinado a la reconstrucción de las estructuras perdidas luego del fuerte sismo. El hormigón reciclado llegaría a alcanzar los estándares de resistencia mínima que se exigen en Estados Unidos.
Los expertos en ingeniería y concreto del Georgia Tech parecen haber hallado una solución ecológica, económica y segura para la reconstrucción de gran parte de los edificios que destruyó en Haití el terremoto sufrido en enero de 2010, que alcanzó una magnitud de 7,0 grados en la escala de Richter.
Según un artículo publicado en el Boletín de la American Ceramic Society, los investigadores Reginald R. DesRoches, Kimberly E. Kurtis y Joshua J. Gresham han hallado la forma de desarrollar nuevo concreto a partir de escombros reciclados y otras materias primas del lugar. Para ello se emplean técnicas sencillas, logrando siempre alcanzar los estándares de resistencia mínima que obtiene el hormigón utilizado en los Estados Unidos.
Como la mayoría de las zonas afectadas por el terremoto en Haití siguen en ruinas, este trabajo apunta a desarrollar una estrategia exitosa y sostenible para la gestión de los residuos y escombros, que se estiman en 20 millones de metros cúbicos. Esta importante y económica alternativa de reciclado de materiales de construcción también fue difundida a través de una nota de prensa de Georgia Tech.
Las ventajas de esta técnica de reciclado son múltiples. Por un lado, las pilas de escombros de hormigón y de materiales de construcción en general forman enormes obstáculos para la reconstrucción de los edificios, generando a su vez peligrosos focos de contaminación.
Los ingenieros encargados de la investigación viajaron varias veces a Haití para recoger muestras de escombros de hormigón y de dos tipos de arena disponibles en la zona, para ser utilizados como agregados finos en una mezcla destinada a la preparación del nuevo concreto económico.
Asimismo, los expertos estudiaron los métodos, herramientas y materias primas utilizadas por los trabajadores locales para realizar las mezclas de concreto. El análisis del hormigón realizado en Haití arrojó en principio una cifra de 1.300 libras por pulgada cuadrada de resistencia mínima, cuando en Estados Unidos se exigen 3.000 libras por pulgada cuadrada.
Sin embargo, se descubrió que la mezcla de materiales efectuada por los trabajadores haitianos se realizaba sin seguir los métodos prescritos profesionalmente y en forma manual, una característica que podría haber contribuido a la escasa resistencia demostrada por las construcciones locales en ocasión del terremoto.
En consecuencia, los especialistas de Georgia Tech volvieron a trabajar la mezcla de los escombros de hormigón con uno de los dos tipos de arena que habían recogido, pero en este caso siguiendo los métodos del American Concrete Institute. El resultado fue que la resistencia a la compresión del nuevo material aumentó en forma considerable, con un promedio superior a las 3.000 libras por pulgada cuadrada, incluso realizando la mezcla en forma manual como los trabajadores haitianos.
En base a estos resultados, los ingenieros creen que los desechos de concreto de Haití pueden ser utilizados con eficacia como ingredientes en el proceso de desarrollo de nuevo hormigón. La calidad es inferior a la obtenida en el concreto estadounidense, pero igualmente es posible trabajar con eficacia aunque la mezcla se realice a mano.
La clave es lograr una mezcla coherente de materiales, que además puedan ser fácilmente medidos. De acuerdo a los resultados de las investigaciones es posible hallar procedimientos de mezcla realmente efectivos, con mediciones efectuadas con equipos sencillos empleados en la construcción de bajo costo.
La imposibilidad de deshacerse de los escombros acumulados luego del terremoto supone también un problema ecológico, que sería superado con esta estrategia destinada a la producción de hormigón reciclado. Los ingenieros de Georgia Tech destacaron que el próximo gran paso supone una decisión de las autoridades locales, tendiente a llevar adelante una política general de gestión de los escombros y de planificación de la reconstrucción de las zonas destrozadas por el terremoto.
Video promocional de la KORRIKA 11. Once ediciones para una carrera que nació en defensa del idioma, el Euskera, lengua de los vascones. Una organización social y popular como AEK ( Alfabetatze eta euskalduntze koordinakundea- Coordinadora para la alfabetización y euskaldunización de Adultos). Este es un evento tremendamente impactante y que reune miles de personas recorriendo las cuatro capitales de Euskadi Sur (Hego Euskal Herria). Muy diferentes colectivos sociales, empresas y organizaciones compran kilometros de este evento para correr juntos en defensa y promoción de la lengua y la cultura Vasca. Gracias a esta colaboración es posible habilitar centros de estudios de este idioma, y hacer posible la importante labor que durante decadas viene acometiendo AEK.
Durante todo el recorrido un testigo vivo y presente, del amor que tiene esta tierra por su idioma, va pasando de mano en mano, generación tras generación, para preservar un tesoro que es patrimonio de toda la humanidad, al igual que cualquier otro idioma, traspasa barreras y fronteras, y se convierte en una fuente de unidad y encuentro para todas las clases sociales, politicas, ideologicas y sensiblidades posibles.
